Tipos de conflictos laborales

Tipos de conflictos laborales

Los conflictos laborales son aquellos que tienen lugar dentro del entorno profesional. Pueden producirse entre diferentes trabajadores, entre diferentes departamentos o entre trabajadores y directivos. En las organizaciones se comparten objetivos a largo plazo, pero en el día a día es frecuente y numerosa la confrontación de necesidades. La propia naturaleza de las relaciones humanas conlleva diferencias que generan roces y desavenencias.

Cuáles son los problemas laborales más comunes

Los conflictos en el trabajo son muy variados. A grandes rasgos podemos dividirlos en tres grandes categorías. Primero, interpersonales, que tienen lugar entre dos personas de una organización. Segundo, grupales, en los que intervienen más de dos personas con intereses contrapruestos. Y, tercero, organizativos, que tienen relación con la propia empresa en sí , sus políticas y procesos. Veamos a continuación  uno a uno estos tres tipos de problemas laborales más comunes. Spoiler: todos ellos tienen solución.

Diferencia de opiniones y discrepancias

Los seres humanos tenemos opinión y juicio acerca de todo. Están basados en nuestros valores, nuestras perspectivas de la vida y nuestro perfil psicológico y emocional concreto. Y, por lo tanto, no todos somos de la misma opinión. Cada persona tiene la suya y esto es positivo y enriquecedor, pero  en ocasiones se producen choques entre ellas, que, además de parecer irresolubles, afectan al normal desenvolvimiento de nuestros quehaceres y nuestra vida. En estos casos no resultan tan positivas, si bien siguen siendo solucionables, de tal modo que no impidan ni bloqueen las cuestiones sobre las que se discute. Las discrepancias pueden solucionarse a través de una mediación que favorezca la escucha activa, la empatía y la comprensión mutua.

Problemas de comunicación

En ocasiones el problema no son las opiniones ni las ideas, sino la manera en que se comunican, así como las interpretaciones que se hacen de esa comunicación o ausencia de ella. En cierto sentido es comprensible: ni en casa ni en la escuela se nos enseña a hacerlo. Los problemas de comunicación dan lugar a emociones negativas, resentimiento y frustración. La mediación no solo resuelve problemas, sino que también resulta muy pedagógica y preventiva respecto de estas emociones negativas.

Problemas de comunicación

Competitividad

La competitividad en el entorno de trabajo es beneficiosa. A fin de cuentas, impulsa a las personas a dar su mejor versión. Sin embargo y como ocurre con tantos otros atributos positivos, su radicalización se vuelve completamente tóxica. Y es que el entorno laboral óptimo es el que combina la competitividad con el espíritu cooperativo. De lo contrario es fácil caer en la rivalidad y pasar de una competitividad sana a otra totalmente insana. El trabajo del mediador aquí es la resolución de conflictos para compatibilizar egos y equipo, potenciando la competitividad externa (frente a otras organizaciones) y la colaboración interna (dentro de la propia organización).

Prejuicios

Algunas personas son más prejuiciosas que otras. Los prejuicios están en la base de muchos conflictos laborales, especialmente en procesos de reestructuración. Un ejemplo paradigmático son las fusiones de empresas. En estas situaciones, sean por compra, absorción o cualquier otra modalidad, se produce el choque cultural entre las distintas identidades corporativas. El trabajo del mediador aquí es visibilizar las respectivas culturas y fomentar el respeto entre ellas, con independencia de que, como consecuencia de la fusión, se hayan impuesto los procedimientos de una u otra. Solo este respeto hará posible la colaboración. Sin él, el día a día de la empresa resultante de la fusión se convertirá en una continua lucha, en un puro conflicto.

Métodos de resolución de los conflictos de trabajo

Estos métodos de resolución incluyen, entre otros muchos, el arbitraje, la mediación, la negociaciónn y la facilitación. Lo esencial en todos ellos es indagar el conflicto a partir de todas las partes desde la imparcialidad, detectar el foco del problema y plantear una estrategia de resolución personalizada. Cada problema es completamente único, dado que las personas involucradas son completamente únicas. No existen las soluciones universales.

Ejemplos de cómo intervenir ante un problema laboral

Uno de los problemas laborales más habituales es el mobbing. Se trata de un conflicto ya muy escalado, pero que, como todos, tuvo su origen en situaciones de preconflicto, quizás malentendidos o bromas de malgusto, Ocurre cuando uno o varios trabajadores (incluyendo los gerentes y propietarios de la empresa) acosan a otro u otros trabajadores. En estos casos, las técnicas de resolución del conflicto van desde reuniones conjuntas de todos los implicados a reuniones privadas con cada uno de ellos, pasando por formaciones para la toma de conciencia del acoso, adopción de cambios en materia de recursos humanos y riesgos laborales, la adopción de compromisos y un seguimiento serio. Pero no solo se trata de intervenir a tiempo para poner fin al acoso, más importante es aún prevenirlo a todos los niveles de la organización.

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