Comunicación pasiva: qué es y cómo emplearla

Cuando los problemas interpersonales emergen, ya sean discrepancias laborales, malentendidos familiares o desacuerdos sociales, una herramienta básica para zanjar dichos problemas es el estilo de comunicación que empleamos. Entre los diferentes estilos, la comunicación pasiva es quizás uno de los más malinterpretados. En este artículo profundizaremos en qué consiste la comunicación pasiva, cómo se manifiesta y su papel en la resolución de conflictos.

¿Qué es la comunicación pasiva?

La comunicación pasiva es un estilo de interacción donde la persona tiende a evitar expresar sus opiniones, deseos y necesidades de manera directa. En el ámbito de la resolución y mediación de conflictos, entender este estilo es crucial, ya que, aunque puede parecer menos agresivo, a menudo provoca malentendidos, lo que puede complicar el proceso de solventar discrepancias.

Características de la comunicación pasiva

La comunicación pasiva puede parecer enigmática y difícil de interpretar en el mundo dinámico de la interacción humana. Sin embargo, al identificar y comprender sus características clave, se puede descifrar cómo y por qué las personas recurren a este estilo de comunicación. Cada uno de estos rasgos revela una faceta diferente de cómo se puede evitar o difuminar la expresión directa de pensamientos y sentimientos.

Lenguaje no verbal retraído

El lenguaje no verbal retraído es una marca distintiva de la comunicación pasiva. Las personas que se comunican pasivamente suelen adoptar una postura cerrada, como cruzar los brazos o las piernas, mirar hacia abajo o mantener una expresión facial neutral. Si bien estas señales físicas pueden ser interpretadas como falta de interés o desvinculación del tema en cuestión, en el caso de la comunicación pasiva responden en realidad a manifestaciones de inseguridad o al deseo de evitar el conflicto.

Tendencia a usar la tercera persona

Utilizar la tercera persona es un método para despersonalizar la conversación y puede ser una táctica inconsciente de autoprotección. Al hablar de «alguien» o «la gente» en lugar de «yo», “tu”, «nosotros» o “vosotros”, los comunicadores pasivos se distancian emocionalmente de la situación, lo que les permite esquivar la responsabilidad directa y, en su mente, potencialmente minimizar la repercusión de sus palabras.

Ocultación de los sentimientos y deseos

La ocultación de sentimientos y deseos es otra característica definitoria del comunicador pasivo. Estas personas a menudo sienten que sus emociones son secundarias o que expresarlas podría provocar una confrontación, por lo que optan por ocultarlas. Esta supresión no sólo impide que se comprendan sus necesidades, sino que también puede llevar a un resentimiento acumulado, afectando negativamente a las relaciones a largo plazo.

Evitar la confrontación

Querer evitar confrontaciones es común en aquellos que prefieren la comunicación pasiva. El miedo a los conflictos o el deseo de mantener la paz a toda costa puede hacer que una persona se someta a situaciones no deseadas o permanezca en silencio ante desacuerdos. Sin embargo, este comportamiento puede llevar a soluciones a medias y a la falta de solución de problemas, ya que se omiten las verdaderas discrepancias.

Pedir disculpas de forma excesiva

Disculparse excesivamente puede ser un signo de cortesía en algunos contextos, pero en el marco de la comunicación pasiva, a menudo denota una disposición a asumir la culpa, aún cuando no corresponda. Este comportamiento no solo diluye la validez de una disculpa genuina, sino que también puede disminuir la autoestima del comunicador y su credibilidad en la negociación o la mediación de conflictos.

Ventajas y desventajas de la comunicación pasiva

Comprender estos pros y contras es esencial para cualquier mediador o tercera parte que busca arreglar desacuerdos de manera efectiva.

En términos de ventajas, la comunicación pasiva puede actuar como un amortiguador en situaciones tensas, donde las emociones acaloradas podrían exacerbar los problemas. Su naturaleza no confrontativa permite que las discusiones se desarrollen en un ambiente menos agresivo y puede ayudar a mantener un espacio de diálogo abierto y sin presiones.

Por otro lado, las desventajas de este estilo comunicativo son notables cuando se trata de solventar problemas a largo plazo. Puede llevar a la acumulación de frustraciones no expresadas y malentendidos, ya que evita abordar la raíz de los problemas. Con el tiempo, esto puede erosionar la confianza y el respeto mutuo, además de dejar los desacuerdos sin resolver.

Ejemplos de comunicación pasiva

Los ejemplos de comunicación pasiva se encuentran con frecuencia en el día a día, especialmente en situaciones donde las personas prefieren evitar el conflicto. Por ejemplo, en una reunión de trabajo donde se discuten las responsabilidades del equipo, una persona con un estilo de comunicación pasivo podría decir: “Supongo que puedo ocuparme de ese proyecto si nadie más quiere”, aunque esté ya sobrecargada de tareas. Esta forma de expresarse sugiere una voluntad de asumir más trabajo sin tener en cuenta sus necesidades o renunciando a sus propios intereses. Al ofrecerse de esta manera, la persona no solo se expone a un estrés innecesario, sino que también impide que el equipo sea consciente de sus limitaciones o preferencias reales.

Frases de comunicación pasiva

Las frases típicas de una persona que comunica de forma pasiva incluyen declaraciones como “quizás estoy equivocado; no es importante, pero…”, o “no te preocupes por mí, yo me ocupo”. Estas frases a menudo desvalorizan la propia opinión y facilitan que los demás ignoren las necesidades del comunicador.

Relación entre el estilo de comunicación pasiva y los conflictos

El vínculo entre la comunicación pasiva y los problemas es complejo. Este estilo puede parecer que minimiza los conflictos en el corto plazo, pero a menudo posterga la necesidad de afrontar y solventar las diferencias de manera efectiva. Para aquellos en el campo de la mediación y resolución de conflictos, entender y trabajar con la comunicación pasiva es un aspecto crucial para hacer posible y facilitar un diálogo fructífero hacia soluciones duraderas.

 

En conclusión, la comunicación pasiva puede ser tanto una barrera como una herramienta en la resolución de problemas. Como mediadores, es importante no solo identificar este estilo de comunicación, sino también comprender las necesidades subyacentes que llevan a una persona a adoptarlo. Al hacerlo, podemos guiar de manera más efectiva hacia la resolución de discrepancias y desacuerdos, asegurando que todas las voces sean escuchadas y que se llegue a soluciones equitativas y sostenibles.

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